Final de Juego de tronos

Cine, series, Sin categoría

Te puede gustar más o menos, haberla empezado hace 8 años o haberte zampado las 8 temporadas en los últimos meses solamente por entender eso de lo que habla todo el mundo, puedes sentirte ahora mismo decepcionado o emocionado… Pero lo que está claro es que se acaba de hacer historia de la televisión, por lo menos desde un punto fenomenológico. ¿Desde cuando no nos quedábamos despiertos hasta las 3 de la mañana para ver en directo la emisión de un capítulo americano? ¿Desde Perdidos (eso es otra historia)?

En cualquier caso, y aunque haya series objetiva y subjetivamente mejores que esta, Juego de tronos ha conseguido que todos hablemos de lo mismos. Ha roto brechas generacionales, ha conseguido que gente que hasta ahora solo veía La que se avecina sepa lo que es la verdadera emoción… En fin, que no es la mejor serie de la historia, pero algo tendrá cuando ha llegado a un público tan amplio y variado.

Y como buen fenómeno social no está exento de polémica, pues hasta se ha creado un change.org para que se repita esta última temporada (creo que la gente no entiende muy bien como funciona la televisión, pero eso también es otra historia). Los fans no paran de repetir que las primeras temporadas tenían un tono, el del sádico George RR Martin, que los nuevos guionistas (David Benioff y D. B. Weiss) no han conseguido mantener. Porque, por supuesto, cuando todo va bien el mérito es del director, del productor, de los actores y de hasta el que lleva el café antes que de los guionistas, pero claro, si la cosa va mal… ¡que le corten la cabeza a los que han escrito semejante aberración!

Algo muy importante a tener en cuenta es que el final de una serie nunca nos va a gustar, o por lo menos en muy pocas ocasiones, y eso es lógico. Son todas nuestras expectativas contra una sala de decenas de personas (expertas) con mucho trabajo detrás, desde biblias de personajes que contienen el primer trauma de Jon Snow a los 4 años hasta unas paredes llenas de post-it que les hacen tener pesadillas. Pero bueno, nosotros, como buenos cuñados seriéfilos, y más hoy día con las redes sociales de por medio, nos vemos con el derecho de criticarlo todo (que tampoco esta mal, oye, darle un poco al coco es bueno para la salud).

*Spoiler alert*

¿Que qué me ha parecido al mi el final? Bueno, eso da igual, porque es el que hay. ¿Que yo lo hubiera hecho diferente? Por supuesto. Pero ya cuando llegue yo a ser guionista de HBO y pueda hacer lo que me de la gana hablamos.

A lo que vamos, lo que SI me parece criticable es como han conducido a grandes personajes (la mayoría femeninos) a muertes patéticas, tramas ñoñas, idealistas, infantiles y al final y al cabo, sin coherencia con su evolución desde la temporada uno. Comenzamos con el fenómeno Daenerys. A esta muchacha se le veía desde el principio que era una tirana, quemar a un montón de gente (aunque fuera muy malos) no te hace menos genocida. Lo que pasa es que ella tenía pelazo, era muy estilosilla y pues claro, hubo confusiones nivel “voy a ponerle a mi hija Daenerys, rompedora de cadenas”. Bueno, pues la gente, se ha sentido muy impresionada porque nuestra querida Danny coja y haga arder una ciudad entera de inocentes por su objetivo principal: conseguir el trono a cualquier coste. Esto es lo más coherente que ha pasado en esta temporada, se veía venir. PERO, lo que no me parece de recibo es que con la inteligencia de esta señora para conquistar un mundo entero, se vea cegada por el culo de Jon Snow (que la entendemos, pero el reino va primero) y no tome la precaución de matar a su querido antes de que se le subleve. De hecho, la escena en la que Jon (el héroe más soso que ha tenido la historia de la televisión) y Danny se funden en un tierno abrazo y se escucha como uno de los dos ha clavado una daga, yo pensé “por fin esta mujer ha espabilado”. Pero no, como decía Kate Millet: “El amor ha sido el opio de las mujeres (…) mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban”. Dicho y hecho.

Por otra parte, está el plot twist de Bran siendo rey. Sam, que es un señor instruido porque ha leído mucho, propone una democracia, pero los señores se ríen en su cara. A todo esto al rey lo eligen los nobles, pero los de ahí cerca, porque los de las islas de los morenitos que son más estilo tercermundista no interesa que tengan voz ni voto, así que nadie les envía un mísero burofax para preguntarles. Volvemos a Bran, resulta que el tío con sus poderes psíquicos bizarros lo sabía desde el primer momento y se quedaba tan pancho ahí en su silla, esperando agazapado. Esto pilla a Sansa con el morro torcido, ella quería ser princesa desde que nació, y no ha pasado por numerosas violaciones y maltratos para nada, así que se planta y dice “venga, tu sé rey de lo que te dé la gana, peor yo me quedo con el norte que me quiero poner una corona bonica y unas buenas pieles de visón”.

Nos queda Arya, gracias a la cual están todos vivos, aunque parece que nadie lo recuerda. Porque aquí la amiga ha salvado a la humanidad después de años de entrenarse en las cloacas con su metro cincuenta y ni un puesto de ministra le han dado. Ella, que ha renunciando al matrimonio de un jovencito atractivo que usó para darse el gusto antes de irse a la batalla, coge su mapa y su espada y se va a explorar nuevos mundos como si la hubiera poseído el espíritu de Cristóbal Colón.

Tyrion, por supuesto, que es más listo que el hambre, pone carica de pena y dice que lo ha hecho todo muy mal hasta ahora, y como la gente que reconoce sus errores suele gustar se queda de mano del rey. A Jon lo mandan con los salvajes, porque si se queda ahí en medio crea un poco de tensión, ya que ha matado a la reina de medio mundo. Esperemos de todo corazón que el frío de detrás del muro le de un poco de vidilla y pueda dejar de ser tan rancio.

A lo largo de esta temporada hemos visto otras muertes. Está nuestra querida Cersei, una villana maravillosa, que al final reducen a una niña llorica que muere entre piedras por su amado (su hermano). En fin. Esta señora tan mítica merecía una muerte en condiciones, que alguien la defenestrara, que le sacaran los ojos… En cualquier caso, que se quedara defendiendo su castillo y no que saliera corriendo y llorando. Esto si que me ha parecido un bluff total.

Y así es como acaba Juego de tronos. Bran reinará, no muy centrado porque eso de vivir en pasado, presente y futuro tiene que derivarte a un uso bastante elevado de ansiolíticos. Y todos los que sobreviven son muy felices, lo cual a los que amábamos el tono de George RR Martin nos hace tremendamente infelices. Pero bueno, las series son así, acaban como acaban. En este caso, unos personajes femeninos malvados y complejísimos se han terminado convirtiendo en niñas caprichosas. La ficción es lo que tiene. Con esta cara me he quedado:

bran

Bonus track: ¿Mi final perfecto? En primer lugar, si por mi fuera hubiera reinado Cersei, que me parecía la más mala y la más ambiciosa y la historia nos ha enseñado que esos son los que ganan. Pero partiendo del minuto cero de este último capítulo: En ese abrazo amoroso Danny hubiera matado a Jon, como una persona inteligente y no como una teenager enamorada. Lo hubiera colgado de la plaza del pueblo en plan “esto es lo que hay, a ver ahora quien me planta cara”. Luego Arya hubiera llegado sigilosamente como hace ella y se hubiera cargado a Daenerys, rompedora de cadenas (y estilosa genocida). Y raíz de eso, tal y como dijo Sam, ni reyes ni nada. Una república democrática en la que reinaran en coalición un partido formado por Sansa, Arya, Yara, Tyrion y Brienne. Se tenía que decir y se ha dicho.

 

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Archidona analógico

analógico, Fotografía, Paisajes, Sin categoría, viajes

Fotografías de Archidona y alrededores realizadas en 35mm con la cámara Canon AE1 Program y carrete Kodak Color Plus 200.

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Carrete forzado 2 pasos

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Resultados de forzar un carrete blanco y negro dos pasos, de 400 a 1600. Fotografías realizadas con prismas, filtros y largas exposiciones. Revelado a mano en el laboratorio de la Escuela Apertura, en el taller de fotografía analógica avanzada.