13 Reasons Why el machismo mató a Hannah Baker

Cine

Por trece razones, la nueva serie de Netflix que todos hemos devorado en cuestión de días. Algunos la empezamos con la convicción de que sería algo entretenido y ligero. Nada más lejos de la realidad, nos encontramos con una serie adolescente cruda y desgarradora, que nos incomoda quizás por reflejar demasiado bien el mundo en el que vivimos. Cosas que entrevemos en el día a día se nos muestran más claras en la pantalla, y yo no puedo hacer otra cosa que alegrarme de que su público crezca de forma exponencial, pues estos trece capítulos deberían ser visionado obligatorio. Tocando todos los temas de la vida cotidiana, y ofreciéndonos reflexiones como para escribir un libro, yo voy a centrarme en algo en concreto, cinta por cinta. En cómo no fue el bullying, ni la inatención de sus compañeros, profesores y familia, ni siquiera la violación de Bryce lo que mató a Hannah Baker. Y es que fue lo que subyace detrás, la violencia machista.

Cinta 1A Justin Foley.

Empecemos por la primera cinta. Hannah, una chica nueva en el instituto llega a clase. Pero comete el tremendo error de enamorarse y elige para ello al gallito de turno, Justin Foley. Ella le da su primer beso. Esto nos transmite la aparente inocencia de esa época en contraposición con la necesidad de pavonearse del adolescente, que extiende el rumor de que ha llegado con Hannah bastante más lejos de lo que en realidad ha llegado. Aparentemente el problema es que el rumor no es cierto, pero ¿y si lo fuera? ¿tiene una mujer en el siglo XXI que ser abucheada por los pasillos mientras el hombre con el que ha compartido ese momento es vitoreado? A raíz de este incidente Hannah es estigmatizada, por hombres y por mujeres, ganándose así la fama de “la fácil del instituto”. De aquí en adelante todos hacen referencia a ese rumor, en los trece capítulos, para herirla de una manera u otra. Podría decirse que es incluso la raíz del problema, pues da a otros personajes autoridad para llegar más lejos, para propasarse. Esto nos resulta chocante porque el rumor surge únicamente de su primer beso, pero la triste verdad es que si hubiera llegado hasta el final con Justin podríamos justificar esta estigmatización por parte de sus compañeros, porque así está el mundo en el que vivimos y lo vemos todos los días.

Cinta 1B Jessica Davis.

Comienza siendo amiga de Hannah pero su amistad se ve truncada por un chico. Alex y Jessica rompen su relación y ésta inmediatamente decide echarle la culpa a Hannah. Una vez más es la chica despechada la que ataca a otra mujer, en este caso nuestra suicida protagonista, en vez de rendir cuentas a quién realmente le debe lealtad y compromiso: su novio. Jessica deja claro a Hannah que piensa que ha sido culpa suya por los rumores que corren por el instituto, y es que “ya le habían dicho que era una zorra”. Crecemos con este referente, se fomenta la competencia entre nosotras en vez de la unidad para intentar cambiar las cosas.

Cinta 2A Alex Standall.

Alex hace una lista en la cual señala a Hannah como el mejor trasero del instituto, al contrario que el de su ex Jessica, que es el peor. A parte de enfrentar a dos grandes amigas para siempre, Alex expone a Hannah delante de todo el colegio. Gran parte de la sociedad no entenderá esto, pues es la misma gente que dice “a ti qué te molesta que te griten piropos por la calle”. Pues bien, ella está incómoda, no puede andar sin que la miren o hagan referencia a su famoso culo. Sin ir más lejos Bryce (su posterior violador) se siente con la autoridad y el poder de tocárselo, mientras ella derrama una lágrima. Y es que su cuerpo es ahora dominio público. Como ella misma dice “sin esta lista la mayoría de las cosas no hubieran pasado”.

Cinta 2B Tyler Down.

El fotógrafo del instituto, un voyeur que espía a Hannah. Mientras ella duerme puede escuchar el click de la cámara, volviéndola paranoica. Incluso cuando Hannah lo descubre y promete que no lo hará más, ella dice que no volverá a sentirse segura. Nunca. Lo peor de esto es que Tyler lo justifica con que está enamorado, lo dice con palabras aparentemente románticas. Y es que… ¿Qué diferencia hay en este caso entre acoso y romanticismo? La misma diferencia que vemos hoy día cuando nos cuentan en el telediario cómo un chico pega carteles por toda una ciudad buscando a una chica que ha visto solo una vez en un tren: ninguna.

Cinta 3A Courtney Crimsen.

Cuando los chicos creen que Courtney y Hannah se están besando en la foto comienzan a hacer comentarios referentes a que se quieren “unir a la fiesta”. No conciben que pueda haber una relación que los deje fuera, que los haga inútiles. Lejos de ver la homosexualidad de Courtney como algo normal y coherente lo extrapolan a su territorio, “hacéis esto para ponernos cachondos”. Ella no puede con la presión social y da la razón a todos, culpando a Hannah, alegando que quería hacer un trío y que es tan fácil como todos piensan.

Cinta 3B y 4A Marcus Cooley y Zach Dempsey.

Marcus, su cita de San Valentín, llega una hora tarde, rodeado de su machirulos deportistas que se sientan en la mesa contigua a observar y aplaudir su jugada. Marcus les explica que la está haciendo esperar a propósito, que es todo una táctica, casualmente similar a la que predican muchos Youtubers famosos, referentes de millones de adolescentes. Cuando cree que la tiene en el bote decide tocarle la pierna y subir la mano, Hannah grita muy asustada y llora, él está avergonzado por haber sido rechazado delante de sus amigos. El chico que decide subirse al carro ante el rumor de que Hannah es fácil sale de escena. Y entra el otro gran deportista, su amigo Zach Dempsey, que consuela a Hannah y en principio parece un tío majo. Hasta que ella le rechaza, ya escarmentada de tanta mala experiencia, entonces Zach comienza a hacerle la vida imposible. Ni siquiera cuando le escribe una nota hablándole de suicidio él deja de lado su orgullo de macho herido para ayudarla. Este fea costumbre de llamar “zorra” a una chica que te ha rechazado está también muy de moda en la sociedad actual.

Cinta 4B Ryan Shaver.

Publica un poema de Hannah en el periódico del colegio, muy profundo, en el que ella expresa sus sentimientos. Lo que hacen los estudiantes es extrapolarlo al plano sexual “guau, está haciendo metáforas con ropa interior” y atribuir lo sentimental con la debilidad, la expresión de los sentimientos con lo patético. ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que se deje de sexualizar el arte y todo lo que hacen las mujeres en general?

Cinta 5A Justin Foley de nuevo.

Para mi, la cinta más dura de todas. Jessica está borracha, Justin es su novio y podría quedarse con ella y cuidarla, en vez de eso deja que su amigo Bryce entre y la viole. Así de simple. Ella está borracha, indefensa y Hannah presencia todo, en shock. ¿Lo peor de esto? Pues que la culpa se podría atribuir a Jessica por haber bebido tanto o a Hannah por haber entrado en estado de shock y no gritar. No vemos con suficiente claridad que, sin duda alguna, la culpa es del que se aprovecha del estado de embriaguez de otra persona para violarla. Tras esto, Jessica se plantea incluso tapar el hecho por vergüenza, porque en el fondo se siente culpable, siente que de alguna forma ella ha dado píe a esa situación. ¿Nos parece esto tan descabellado en comparación con las noticias que leemos de violencia machista, con titulares como “mujer muerta a cuchilladas”, como si hubieran caído del cielo?

Cinta 6A Clay Jensen.

El salvador de esta historia, el que parece que podría haber entendido a Hannah. Aún así hace alusión varias veces a su reputación de facilona y admite que era por envidia de lo que otro podría haber conseguido hacer con ella. Cuando Hannah decide empezar una relación con él no puede, su cabeza no le deja por todas sus experiencias anteriores y Clay no lo entiende. Y es que en este punto de la película, Hannah ya es una persona rota, que si no se hubiera suicidado tardaría años en volver a confiar en los hombres.

Cinta 6B Bryce Walker.

No fue suficiente con violar a Jessica. Hannah está en una fiesta y quiere pasárselo bien, se mete en el jacuzzi sola en ropa interior (cuya diferencia respecto al traje de baño es inocua para mi pero se ve que no para muchos). Bryce entra sin haber mantenido antes si quiera una conversación con ella. Se acerca y la viola. Hannah está asustada y no es capaz de pronunciar la palabra “no” o de golpearle, pero me parece más que evidente (y si no lo ves deberías ir al psicólogo) que es una violación en toda regla. Ella llora, grita, intenta deshacerse de él y finalmente vuelve a casa con el cuerpo lleno de moratones. Qué bonita primera vez. Por supuesto Bryce posteriormente alega que no podía hacer otra cosa, ella lo estaba deseando, “¿qué clase de persona entra en ropa interior a un jacuzzi vacío si no es con la esperanza de que alguien llegue para darle lo suyo?”

Cinta 7A Señor Porter.

El colmo de la serie. Hannah intenta denunciar lo que ha sufrido ante una pasividad más que evidente del sistema educativo (que se podría comparar con la del sistema judicial o policial en estos casos). El Señor Porter hace preguntas tales como “¿pero le dijiste a ese chico que no?” o “no será que ahora después de haberlo hecho te arrepientes”. Estas frases no distan tanto otras cosas que conocemos, como el típico “pero qué llevabas puesto” que tienen que escuchar muchas mujeres que van a denunciar a comisaria. Al final la culpa va para la víctima y el agresor suele quedar impune en la mayoría de los casos.

Esta serie no tiene desperdicio desde el punto de vista sociológico, un análisis de conductas que todos hemos tenido y que seguimos perpetrando. Mi única esperanza es que estos trece capítulos hayan removido conciencias. Si has llegado hasta aquí, gracias, y espero que por lo menos mis palabras hayan servido para que se empiecen a llamar a las cosas por su nombre. Porque no señores, si Hannah hubiera sido hombre no se hubiera suicidado, porque todo lo que le sucedió fue por algo simple: por ser mujer. A Hannah Baker la mató el machismo.

Adiós a GIRLS

Cine

Este domingo se emitía el capítulo final de “Girls”, la serie de Lena Dunham ya considerada casi como la voz de una generación. Había muchas expectativas puestas en esta última y sexta temporada, que por lo que puedo leer en redes sociales no se han cumplido. O quizás es que hoy en día es necesario decir que odias el final de una serie para sentirte mucho más cinéfilo que el resto de los mortales. No lo sé. De todas formas es innegable que esta arriesgada apuesta de HBO (emitida por primera vez en 2012) ha sido un caso peculiar, consiguiendo enganchar a aquellos que comenzaron odiando la serie, o viéndola por el simple hecho de criticarla.

El argumento no podía ser más simple: una chica recién salida de la universidad que quiere dedicarse a escribir en Nueva York, unos padres que se plantan y deciden no mantenerla más, y un grupo de amigas que intentan lidiar con su relación de amor/odio. En definitiva, vamos a acompañar durante seis años a cuatro chicas, que al principio nos parecerán insoportables (por recordarnos quizás a nosotros mismos) y que poco a poco maduran y evolucionan (aunque no tanto como esperábamos, y es ahí donde está la realidad).

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La forma de tratar esta temática es compleja, desde un punto de vista intimista y realista, haciendo que llores y te rías en la misma escena (el nuevo y genial género de la dramedia), con los diálogos más ingeniosos que he visto en televisión en mucho tiempo. La protagonista, directora y guionista Lena Dunham usa la serie de manera autobiográfica, casi como terapia, lo que hace que la queramos todavía más y que la hayan nombrado ya como “la voz de nuestra generación”. Habla de lo difícil que es crecer, fingir ser mayor cuando no lo eres, lo difícil que es la amistad, alejándose mucho de las pelis Disney del típico “best friends forever” y hablando de cómo las amigas se hacen mucho daño, y aún así son amigas. Habla también del mundo laboral y cómo están las cosas hoy día, ¿qué quieres ser artista? prepárate para trabajar mucho y morirte de hambre. Y sobre todo habla de mujeres, pero no desde el topicazo como casi en todas las series de televisión, sino que trata problemas reales.

Hannah y jessa Girls

(¡Aquí vienen los spoilers! No sigas leyendo si no has visto el final) En esta última temporada mucha gente esperaba ver un final feliz. He leído artículos de “X finales alternativos para Girls” donde SIEMPRE proponen que la protagonista, Hannah, termine con alguno de los chicos de la serie, para no tener que cuidar a su bebé sola. Y yo pregunto a la gente que propone ese final, ¿no habéis entendido nada? ¿sabéis que Lenah Dunham se sacaría los ojos si leyera eso? Justo esta serie va sobre aprender a lidiar sola con tu vida, ser independiente. En un capítulo se nos da a entender que Hannah va a volver con Adam, después de empezar una relación secreta con su mejor amiga, simplemente porque no se siente capaz de seguir adelante sola con todo lo del niño. Mi decepción fue terrible, y no me lo quería creer. Cuando vi que el final era triste y amargo (Hannah sola, siendo ya profesora de universidad y cuidando de su bebé con el apoyo de sus amigas), me pareció justo lo que necesitaba la serie. Es una forma de la directora de decir “no te conformes, vendrá algo mejor, no puedes agarrarte a lo primero que pilles solo por las circunstancias”.

A lo largo de estas seis temporadas hemos aprendido varias cosas. Para empezar que la amistad no es cosa fácil, que hacerse mucho daño también puede formar parte del proceso de aprendizaje. También nos enseña que la gente evoluciona, pero no cambia. Y así lo vemos claramente en el penúltimo capítulo, la fiesta de compromiso de Shosh, donde todas se juntan en el baño para echarse cosas en cara. Jessa sigue tan loca como siempre, ya no es drogadicta pero ella misma lo dice “creo que soy una sociópata” y deja la carrera de psicología porque se ve incapaz de ayudar a alguien. Shoshanna sigue siendo la chica que sueña con el final de cuento, y así lo hace, casándose con el primer tío que aparece y que le ofrece estabilidad. Marnie sigue pensando solo en ella misma, es el ejemplo más claro de altruismo, pues acaba viviendo con Hannah, ayudándole a cuidar a su bebé, pero en el fondo sabemos que lo hace para sentirse un poco mejor después de su divorcio. Y por último Hannah, que nunca abandona su sueño de ser escritora, y que incluso ya con un bebé sigue siendo tan paranoica como para pensar que éste la odia y por eso no quiere su leche.

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No podía olvidarme de los chicos de “Girls”, que también son maravillosos y divertidos. El estupendo Adam, que empezamos odiando porque creemos que es un pervertido y acabamos amando (y también odiándonos a nosotros mismos por pensar que hace tan buena pareja con Jessa). Ray, con sus manías y su aire viejuno-moderno, nos lleva a reflexiones sobre la vida tan divertidas como ciertas. Elijah con sus ganas de ser una estrella del musical y su bonita amistad incondicional con Hannah.

Decimos así adiós a “Girls”, una serie que ha cambiado la forma de pensar de muchos, con un maravilloso final que nos enseña que la vida no es un camino de rosas y nos deja una sensación de querer ver más ficción realista y menos productos edulcorados.

Pdt: Tengo que confesar una cosa, yo ya me la he descargado de nuevo para volver a verla.